En un contexto de crisis los mercados pretenden, una vez más, hacerse con el control de todo mediante sus planes, sus privatizaciones, sus especulaciones, etc. Ante tal ofensiva la sociedad española (y europea) no ha sido capaz de contener la voracidad de la oligarquía financiera, causando la sumisión absoluta hacia los “poderosos”. En este escenario, hay que colocar dos hechos recientes muy importantes respecto al concepto de democracia que hoy en día parece ser que en los países occidentales entendemos.
Uno de ellos era la afirmación de un tertuliano de “Els matins de TV3” el cual defendía que “las no-democracias a veces son más eficaces que las democracias”. Por el otro lado hay que destacar el discurso de un político de izquierdas que volvió a hacer un reclamo de la mal entendida “dictadura del proletariado” (trabajadores) el cual fue linchado por los medios de comunicación de masas del Estado. No es casualidad que pasen en este contexto ninguno de los dos acontecimientos. En un momento de crisis lo que interesa es que las clases populares, podríamos (llamarlas tranquilamente la mayoría en el Estado y en Europa) produzcan riquezas para aquellos que la poseen y controlan, sin rechistar, obedeciendo pasivamente las ordenanzas del sector financiero.
Hay que destacar que, el mismo sector financiero que nos exige a todos y a todas un gran sacrificio, es el responsable de gran parte de las guerras que se están librando actualmente y de las que se han librado a lo largo de las ultimas décadas, el responsable de las desigualdades existentes entre países, responsable del hambre en el mundo y así podríamos seguir hasta un largo etcétera. Es fácil culpar a los demás, pero este argumento es sólido, veamos: La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) pidió 30.000 millones de dólares para acabar con el hambre, de los cuales solo se recaudo 7.500 dólares, mientras que tan solo los EUA invirtieron 700.000 millones de dólares a la banca en un plan de rescate. En una semana, EUA y la UE se gastaron la cantidad que la FAO estimaba necesaria para acabar con el hambre durante 50 años. Y cual fue la respuesta de las bancas? Que hay que trabajar más y ganar menos. Es decir, les hemos dado inmensas cantidades de dinero a las mismas personas que durante años nos lo han estado robando con sus planes y sus especulaciones y ahora nos exigen sacrificio.
Frente este panorama se está recuperando una voz perdida en el tiempo que reivindica la democracia popular y participativa, que el poder esté en las manos de la gente, no en las empresas ni demás instituciones financieras. Este tipo de democracia popular, conocida también como “dictadura del proletariado” ha sido y es la única vía que garantiza un papel protagonista a todos los individuos del planeta y que no nos tiene como objeto pasivo que solo sirve para producir riqueza, como esta ocurriendo actualmente.
Se nos quiere hacer creer, tal y como el tertuliano de “Els matins de TV3” intentó, que no pintamos nada, que somos objetos pasivos e insignificantes que solo van a trabajar, a producir para una minoría y que cuanto menos participemos y digamos la nuestra tanto mejor. Pero esta idea se esta extendiendo demasiado, hasta el punto en que el Banco de España “pide” a los grupos parlamentarios apoyar las medidas neoliberales que el FMI, el BCE y demás están imponiendo en la UE. Entonces me pregunto, como muchas otras personas (visto está en el abstención electoral), porque he de ir a votar si igualmente he de resignarme a trabajar en condiciones pésimas por un sueldo mísero y sin tener opción a ningún tipo de ayuda ni poder alzar mi voz para cambiar las cosas porque después de haber dado a las entidades financieras la misma cantidad necesaria para acabar con el hambre en el mundo durante 50 años aun necesitan más dinero. Eso si, es curioso el concepto de “quiebra” o “crisis” que puede llegar a tener una persona que gana 360.612 euros. (Director del BCE) o 6 millones de euros aprox, como el rey de España.
Nos roban, nos explotan, nos impiden crecer como personas que somos, sin desigualdades, ni epidemias, ni guerras, y nos imponen su propio modelo, cuyas normas nos imposibilitan ganar la partida en pro a nustra libertad y dignidad. Sé muy bien lo que quiso decir aquel hombre de izquierdas con lo de “dictadura de trabajadores”, que no es más que exigir la democracia que no tenemos y por eso mismo yo también digo “quiero una dictadura de trabajadores”. Porque no hay derecho que nos roben aquello que construimos, creamos y producimos. Porque me niego a resignarme a ser objeto pasivo. Y porque se que un mundo mejor es posible.
Por la democracia y por los derechos de los seres humanos!
